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RESIDENCIAS PARA MAYORES: ¡¡¡ CUIDADO, NO CONFUNDIRSE!!!
Actualidad Social Compasión


Algo que ahora está muy presente entre los diferentes debates que la sociedad manifiesta, es en lo referente a lo sucedido en las Residencias de Mayores con respecto al elevado número de fallecimientos. Esto ha ocasionado que se plantee si las residencias están preparadas para realizar esta labor en la atención al mayor o no, ya que son muchos los muertos.
Debemos reflexionar sobre la distinción entre Hospital como centro sanitario y Residencia de Personas Mayores como centro socio-sanitario. Una residencia de mayores dispone de los recursos necesarios para atender a la persona y sus diferentes áreas (social, emocional, familiar, física, cognitiva, etc.) con una peculiaridad, se encuentran viviendo en ese mismo lugar, sin tener que realizar desplazamientos y gastos extras. Es importante hacer hincapié en que esta atención se realiza dentro de unos límites.
Es necesario tener en cuenta que la persona mayor por el simple hecho de envejecer y, en ocasiones enfermar, pueden necesitar ser tratadas por sus especialistas correspondientes y servicios de atención primaria. Por lo tanto no debemos confundir una Residencia con un Hospital y sí valorar que la labor que se realiza allí es con el objetivo de mantener un envejecimiento saludable y que cuando eso no es posible, por el propio proceso de la salud de la persona o por circunstancias como la actual (contagio por la COVID19), son los Hospitales y centros de atención primaria quienes deben abordar y cubrir sus necesidades de salud.
Esta distinción y la existencia de ambos recursos permite que la atención en esta etapa de la vida sea lo más completa posible, llegando a atender a la persona de manera holística, global. Por estos motivos las familias se plantean la posibilidad de llevar a su ser querido a un centro residencial, ya que allí saben que se cubren este tipo de necesidades y de esta manera. Ésta no deja de ser una decisión compleja para los familiares, ya que si algo ha caracterizado y caracteriza al binomio residencia-persona mayor es el miedo que tienen muchos familiares al sentir que están abandonando a su ser querido. Este miedo también lo alimentan creencias como que “mi familiar allí va a estar muy solo”, “están muy ocupados y no le harán caso”, “si tiene algún problema no sabrá pedir ayuda”, etc.
La realidad de las personas mayores en residencia es de una gama amplia de posibles situaciones que se dan en el transcurso de su estancia. Éstas situaciones pueden ir desde que una persona mayor en casa sola ha estado más apática y sin apenas relacionarse con alguien, y llega al centro y para sorpresa de la familia comienza a actuar como nunca antes lo habían visto hacer, en seguida comienza a relacionarse con demás compañeros, forma una red social a medida que pasa el tiempo allí, etc. Sin embargo, hay otras muchas situaciones que no son tan idílicas como esa. Nos referimos a las situaciones que por sus características dificultan la estancia de la persona mayor y afectan a su tranquilidad y a la tranquilidad familiar.
De lo que hablamos en estas líneas es, sobre todo, del estado de ánimo de la persona mayor al verse allí sin su familia. El haber cambiado de entorno supone una pérdida en el mayor que tiene más que ver con el distanciamiento a lo conocido y familiar, al entorno que con suerte le ha rodeado toda la vida desde que era joven, vecindario, comercios, paseos, etc. Esta conexión con lo conocido genera en la persona una identidad del YO que le proporciona un estado de seguridad total y absoluto en cuanto a su identidad como persona, es decir, la imagen que tiene de sí mismo. Por lo tanto al perderlo, esta identidad se ve trastocada con el consiguiente sufrimiento.
Algo que también las personas valoramos mucho como seres sociales que somos y que nos llena de seguridad, es sentirnos parte de algo, pertenecientes a un grupo humano, y el entorno donde vivimos juega un gran papel. Por lo tanto la persona mayor al comenzar a vivir en un centro residencial requiere de unos cuidados ya no solo básicos de higiene, sueño o alimentación, sino a nivel social, emocional y del entorno, mediante los cuales la persona mayor reducirá o no la intensidad del dolor del duelo que existe fruto del cambio de vida.
Para que estas necesidades más profundas del mayor sean cubiertas se crean en los centros residenciales los llamados equipos multidisciplinares, donde Médicos, Psicólogos, Terapeutas Ocupacionales, Animadores Socioculturales, Fisioterapeutas, Logopedas, Acompañantes Espirituales y demás personal del centro y servicios profesionales externos complementarios, se encargarán de que esa persona reciba el menor impacto posible del gran cambio que supone su llegada al centro residencial.
Por tanto, para ayudarles a recuperar ese sentido de utilidad que han tenido siempre y su pertenencia al grupo donde poder sociabilizar, intercambiar inquietudes, miedos, etc., debemos crear, dentro de los entornos residenciales, espacios propicios para ese tipo de actividad. Una de las actividades más completas al respecto son los grupos de Ayuda Mutua. En estos grupos se reúnen personas mayores y con la ayuda del profesional van compartiendo sus experiencias, consejos, curiosidades y sobre todo comparten quiénes son y de dónde vienen, esto reafirma su identidad del YO que con el cambio ha podido verse dañada. Además el profesional se podrá apoyar en los demás para ayudar a quien lo necesite en el momento que lo necesite, para eso está el grupo. Podemos ver un ejemplo de ayuda en grupo en la familia como tal, cuando alguien tiene un problema los demás miembros suelen escuchar y apoyar. El grupo del centro residencial hace las tareas propicias que haría la familia.
Sin que su familia de sangre pierda su sitio, las residencias de mayores se proponen crear una “familia”. Para ello los profesionales se encargarán de acompañar a cada residente en cada momento de su etapa vital sea desde su ingreso, pasando por sus fechas importantes, visitas familiares, enfermedades si las hubiere y su propio proceso de morir.
Aún con todo ese despliegue de recursos el mayor puede sentir abandono ya que sin quererlo está viviendo en lugar extraño. En esos casos lo que se puede hacer desde el papel de profesional es acompañar a esa persona en su proceso de duelo, de desilusión y desmotivación que al verse allí comienza. Validar todos esos sentimientos, prestarle el hombro y el oído hace que se sienta reconfortado al poder contarlo y ver que al otro lado hubo alguien que le escuchó, le habló y le acompañó en lo que para ella/él era un momento incómodo y triste.
El acompañamiento socio-sanitario a las personas mayores en el entorno residencial es muy importante porque dependiendo de cómo hacemos esta tarea estaremos contribuyendo a que la persona mayor aumente la calidad de vida en esta nueva etapa. Además como profesionales debemos cuidar tanto a estas personas en su día a día como a sus familiares en las visitas, ya que para uno y otros suele darse sentimientos encontrados.