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No estoy solo
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No se si el coronavirus es producto de una guerra biológica, consecuencia de un error humano, un experimento de una inteligencia superior o, quizás, una manifestación mas de la naturaleza que nos pone a prueba. Todo ello aspectos que se difunden en los medios telemáticos que no podemos, en ningún caso, comprobar. Discutir de todo aquello que no alcanzamos a conocer no facilita comprender el fenómeno que nos afecta. Quedarnos buscando culpables de la causa nos quita energía para abordar lo que nos afecta. Llegará el momento para analizar lo sucedido y para aprender de la experiencia.

Mientras llega ese momento lo cierto es que tenemos muchas cosas que hacer, la primera de todas en entender que no estamos solos, que somos seres viviendo en sociedad y que lo que hacemos o dejamos de hacer afecta a otros, fundamentalmente, en esta ocasión, a los mas vulnerables.

Lo cierto es que la enfermedad tiene una supervivencia elevada, difícil de valorar en este momento, pero que está alrededor del 95%, afectando mas a personas con otras enfermedades y a los mayores. Los mensajes oficiales son que podemos ganar esta batalla al coronavirus, expectativa que, en mi opinión, no se pueden cumplir. El virus se quedará entre nosotros y la diferencia es que su repercusión no se concentrara en un pico temporal. Que es el gran problema que tenemos en la actualidad. Conviviremos con él y pasará a formar parte de las patologías que sufrimos habitualmente, como ocurre con la gripe A, las gripes estacionales o los accidentes de tráfico.

La realidad nos demuestra que la lucha es contra nosotros mismos. No se trata solo de vencer al virus, se trata de aprender a ser libres, no como una expresión de intereses particulares sino también como una muestra de respeto al otro. No somos libres cuando ignoramos que, al mismo tiempo que somos únicos, somos una unidad con el todo, nuestros actos individuales afectan al resto del universo. Ser conscientes de ello trasciende nuestro pequeño yo y nos une a la comunidad humana de forma transversal.

Conectar con esa esencia que nos une, la bondad amorosa, nos puede hacer mas fácil, en este momento, reconocerme en el otro y realizar cada acto individual de forma consciente y conectada. Cuando se habla de poner una distancia física entre cada uno, el reto es hacer el amor con la conexión profunda que nos conecta, que disuelve la distancia y nos funde en lo que compartimos. Es el momento de ponerlo en práctica. Es la oportunidad de sacar lo esencial que llevamos dentro.